Desde PROYSO, y movidos por el deseo de servir, acompañar y comprometernos con quienes más lo necesitan, trabajamos para aportar nuestro granito de arena en la construcción de una sociedad más justa, fraterna y solidaria.
Actualmente, PROYSO está gestionada por una Junta Directiva formada por siete personas con la voluntad de poner sus capacidades y su tiempo al servicio de los demás. Nuestra misión es contribuir a mejorar la calidad de vida y las oportunidades de futuro de las personas y comunidades más vulnerables, promoviendo su dignidad, su desarrollo integral y su esperanza.
Al mismo tiempo, queremos hacer partícipe a toda la sociedad de esta misión, sensibilizando, creando conciencia y tendiendo puentes de solidaridad, convencidos de que cada pequeño gesto, cuando nace del compromiso y del amor al prójimo, puede transformar vidas.
Porque para PROYSO, ayudar no es solo dar, sino caminar junto al otro, reconocer su dignidad y construir juntos un futuro con más oportunidades y esperanza.
En PROYSO contamos con una estructura sencilla, cercana y comprometida, en la que cada persona aporta su tiempo, sus capacidades y su experiencia al servicio de nuestra misión.
Actualmente disponemos de una Junta comprometida, cuya labor constituye un vínculo fundamental entre PROYSO, nuestros socios y la sociedad.
Además, con el fin de garantizar una gestión más eficaz, cercana y coordinada, cada miembro de la Junta Directiva tiene asignada una función concreta, de acuerdo con sus responsabilidades, capacidades y experiencia. Esta distribución permite atender de forma más adecuada las distintas áreas de trabajo de PROYSO, favorecer una relación más directa con socios, colaboradores y entidades, y dar un seguimiento más ágil a los proyectos, la comunicación, la administración y las acciones de sensibilización. De este modo, la Junta trabaja de manera corresponsable y organizada, sumando esfuerzos para que la misión de PROYSO llegue mejor a las personas y comunidades a las que servimos.
Nos reunimos tantas veces como las necesidades de la organización lo requieren.
Este seguimiento cercano nos permite acompañar los proyectos, valorar nuevas necesidades y garantizar una gestión responsable de los recursos que recibimos.
La coordinación y el acompañamiento de los proyectos se realizan en estrecha colaboración con las Hermanas Terciarias Capuchinas, manteniendo una comunicación continua entre sus representantes y la Junta Directiva de PROYSO. Son ellas, junto con los equipos y responsables locales, quienes conocen de primera mano la realidad de las comunidades y hacen posible el desarrollo y seguimiento de muchas de las iniciativas que apoyamos sobre el terreno.
Tanto los miembros de la Junta Directiva como las personas responsables de los proyectos desarrollan su labor de manera voluntaria y desinteresada. También lo hacen quienes ofrecen generosamente su tiempo y sus capacidades participando directamente en las misiones y actividades vinculadas a nuestros proyectos. Esta entrega constituye una parte esencial de la identidad y de la forma de trabajar de PROYSO.
Nuestra asociación tampoco tiene que asumir gastos de alquiler por su sede, ya que el espacio que utilizamos ha sido cedido generosamente por las Hermanas Terciarias Capuchinas. Desde estas líneas queremos expresar nuestro agradecimiento por esta colaboración, que permite destinar una mayor parte de nuestros recursos a las personas y proyectos que acompañamos.
PROYSO cuenta, además, con un entrañable grupo de tejedoras voluntarias que, con creatividad, dedicación y generosidad, elaboran artesanalmente diferentes trabajos que donan íntegramente a nuestra asociación. Sus creaciones contribuyen a enriquecer nuestros encuentros y campañas solidarias y nos ayudan a recaudar fondos destinados a los distintos proyectos, también a través de nuestra tienda solidaria online.
Cada puntada, cada hora dedicada y cada gesto de colaboración forman parte de una misma misión: poner nuestros dones al servicio de quienes más lo necesitan y seguir tejiendo juntos redes de solidaridad y esperanza.
Si sabes tejer o coser y deseas compartir tu tiempo y tu talento con nosotros, te invitamos a formar parte de este equipo de voluntariado de PROYSO. Tu colaboración puede ayudarnos a seguir transformando pequeños gestos en grandes oportunidades.

Relación con entidades; seguimiento global; representación pública; supervisión del cumplimiento del plan.

Coordinación de objetivos; seguimiento de indicadores; apoyo a la Presidenta; dinamización interna.

Actas; archivo; calendario legal; documentación institucional; control de acuerdos.

Captación y acompañamiento de voluntariado; bienestar del equipo; formación básica

Captación y acompañamiento de voluntariado; bienestar del equipo; formación básica

Socios, donantes, red territorial, eventos solidarios y búsqueda de colaboraciones

Socios, donantes, red territorial, eventos solidarios y búsqueda de colaboraciones
La educación constituye uno de los pilares fundamentales de la misión de PROYSO, porque estamos convencidos de que educar es abrir caminos de crecimiento, autonomía y esperanza. A través de ella contribuimos al desarrollo integral de las personas y favorecemos la creación de nuevas oportunidades para construir un futuro más digno.
Por ello, nuestros proyectos no se limitan únicamente a facilitar el acceso a la educación, sino que también atienden otras necesidades esenciales vinculadas al bienestar y al desarrollo de las comunidades. Entre ellas se encuentran la construcción, mejora y mantenimiento de infraestructuras educativas, sociales y sanitarias, creando espacios adecuados y seguros que permitan aprender, crecer, recibir atención y desarrollarse en condiciones de mayor dignidad.
Promovemos el desarrollo integral de las personas y de las comunidades, contribuyendo a mejorar las condiciones de vida de quienes se encuentran en situaciones de mayor vulnerabilidad y favoreciendo procesos que generen oportunidades reales de crecimiento, autonomía y futuro.
Nuestra forma de actuar parte siempre del respeto a la cultura, la identidad y los valores propios de cada pueblo, reconociendo su riqueza, su experiencia y su capacidad para ser protagonista de su propio desarrollo.
Por ello, trabajamos directamente con las comunidades destinatarias de nuestros proyectos, escuchando sus necesidades y caminando junto a ellas en iniciativas de cooperación, promoción y desarrollo. Entendemos la solidaridad no como una actuación puntual, sino como una relación de cercanía, corresponsabilidad y compromiso que pone a la persona y su dignidad en el centro.
La transparencia, la responsabilidad y la rendición de cuentas forman parte esencial de nuestra manera de trabajar. Procuramos que todos nuestros procesos sean claros y accesibles para las personas y entidades implicadas: socios, donantes, colaboradores, contrapartes, comunidades destinatarias y sociedad en general.
Desarrollamos nuestra actividad conforme a la normativa legal y a los principios de buen gobierno aplicables a las entidades sin ánimo de lucro, atendiendo a los marcos y estándares de ámbito nacional, europeo e internacional en materias como gestión económica, protección de datos, cooperación, transparencia y responsabilidad institucional.
De este modo, buscamos garantizar una gestión rigurosa, ética y responsable de los recursos, fortaleciendo la confianza de quienes colaboran con PROYSO y asegurando que cada aportación se destine de manera adecuada al cumplimiento de nuestra misión y al desarrollo de los proyectos que acompañamos.
En PROYSO creemos en la fuerza de caminar juntos y sumar capacidades. Por ello, promovemos el trabajo en equipo y establecemos vínculos de colaboración con organizaciones, instituciones, entidades públicas y privadas y otros agentes sociales que comparten nuestros valores y objetivos.
Estas alianzas nos permiten aunar esfuerzos, compartir experiencias y recursos, ampliar el alcance de nuestros proyectos y ofrecer respuestas más eficaces y sostenibles a las necesidades de las personas y comunidades que acompañamos.
Entendemos la cooperación como un ejercicio de corresponsabilidad y compromiso compartido, donde cada entidad aporta lo mejor de sí para generar un mayor impacto social y contribuir a la construcción de una sociedad más justa, solidaria y fraterna.
También podrían encajar como nombre del pilar «Alianzas y cooperación», «Colaboración y trabajo en red» o «Corresponsabilidad y alianzas», aunque para la identidad de PROYSO elegiría «Trabajo en red y alianzas para la misión».
La transparencia y la rendición de cuentas constituyen principios esenciales en la gestión de PROYSO y forman parte de nuestro compromiso permanente con las personas, entidades e instituciones que confían en nuestra labor.
Como organización que recibe recursos procedentes de administraciones públicas, entidades privadas, socios, colaboradores y particulares, asumimos la responsabilidad de gestionar cada aportación con rigor, claridad y responsabilidad, procurando que pueda conocerse tanto el origen de los fondos como su adecuada aplicación a los fines y proyectos de la entidad.
Año tras año trabajamos para fortalecer nuestros mecanismos de transparencia, control y buen gobierno, porque queremos seguir siendo una organización cercana, responsable y merecedora de la confianza de quienes hacen posible nuestra misión.
Nuestras cuentas son sometidas a revisión por profesionales externos, y ponemos a disposición pública nuestras memorias de actividades y la información económica correspondiente, favoreciendo así una gestión abierta y accesible para la sociedad.
Asimismo, PROYSO se encuentra acogida al régimen fiscal especial de las entidades sin fines lucrativos establecido en la Ley 49/2002, cumpliendo las obligaciones fiscales, contables y documentales que le resultan aplicables y sometiéndose a los correspondientes mecanismos de control de la Administración Tributaria.
Para nosotros, la transparencia no es únicamente una obligación: es una forma de cuidar la confianza recibida, garantizar el buen uso de los recursos y responder con responsabilidad ante nuestros socios, colaboradores, instituciones y, especialmente, ante las personas y comunidades destinatarias de nuestra misión.

En 1885 nació la Congregación de las Hermanas Terciarias Capuchinas, llamada desde sus orígenes a acercarse con sencillez, ternura y compromiso a quienes viven situaciones de mayor vulnerabilidad. Ese espíritu misionero llevó a las Hermanas, en 1993, a iniciar su presencia en Guinea Ecuatorial, donde pronto descubrieron una realidad que reclamaba una respuesta concreta y cercana.
Los primeros pasos estuvieron vinculados a la atención sanitaria. Muchos niños llegaban afectados por graves anemias, malaria, paludismo, desnutrición y otras enfermedades que comprometían seriamente su desarrollo. Ante esta situación, las Hermanas comprendieron que no bastaba con atender la enfermedad: era necesario prevenir, educar, alimentar, cuidar y acompañar.
De esta necesidad nació el Centro Infantil Luis Amigó (CILA), que abrió sus puertas el 1 de octubre de 1994. Sus comienzos fueron sencillos y marcados por la escasez de recursos, pero también por una profunda confianza en la misión y por el deseo de ofrecer nuevas oportunidades a la infancia. Aquel primer grupo de 60 niños fue creciendo con los años hasta llegar a atender, en la actualidad, a alrededor de 250 niños y niñas cada año, proporcionándoles educación, nutrición y asistencia sanitaria.
Con el paso del tiempo, la necesidad de coordinar y sostener económicamente los diferentes proyectos de ayuda impulsó, en 1996, la creación de la Asociación para la Promoción Integral y la Solidaridad con los Empobrecidos del Tercer Mundo, PROYSO. Desde entonces, PROYSO se ha convertido en un cauce de solidaridad y colaboración que permite sumar esfuerzos, voluntades y recursos al servicio de las comunidades que más lo necesitan.
Así se ha ido construyendo una historia compartida en la que cada proyecto, cada colaboración y cada gesto solidario forman parte de una misma misión: acompañar la vida, defender la dignidad de cada persona y abrir caminos de esperanza y futuro.
Desde sus inicios, PROYSO colabora activamente con el Proyecto Misionero Congregacional de las Hermanas Terciarias Capuchinas, compartiendo una misma sensibilidad hacia las personas más vulnerables y haciendo posible, junto a muchas otras personas y entidades, que la solidaridad se transforme en educación, salud, desarrollo y oportunidades.
A veces, un pequeño gesto puede cambiar profundamente una vida. Una aportación, unas horas de voluntariado, una colaboración sencilla o el compromiso de hacerse socio pueden convertirse en alimento, educación, salud, protección y nuevas oportunidades para muchos niños y niñas.
En PROYSO creemos que la solidaridad nace cuando somos capaces de reconocer en el otro a un hermano y hacer nuestras sus necesidades. Por eso, cada euro, cada hora compartida y cada persona que se suma forman parte de una misma misión: acompañar, cuidar y sembrar esperanza allí donde más se necesita.
El Evangelio nos recuerda: «Cada vez que lo hicisteis con uno de estos, mis hermanos más pequeños, conmigo lo hicisteis» (Mt 25,40).
Hazte socio, dona o colabora como voluntario. Porque aquello que para nosotros puede parecer pequeño, para otra persona puede significar una oportunidad, una sonrisa y un futuro diferente.